Relatos Gordxxs II

Relatos Gordxxxs II

 

Me encuentro frente a un espejo que cubre toda la pared, gigante. Un piso de madera brillante, que deslumbra. Me contemplo, me reconozco. Reconozco mi cuerpa, los bultos entre mis axilas, la celulitis de mi panza, la entrepiernas arrugadita, pegada, los rollos de mi espalda, el culo gordo, las ojeras, el sudor incipiente de mis poros abiertos, grasosos, la guata marcada en el short. Me reconozco, si, esta soy, me gusto. Me enfrento al primer reflejo, a mi misma y me anoto un chek a la lista de miedos por superar.

 

Hace un tiempo que tomé clases de hip-hop pero no había espejo. Llevo dos semanas en clases de dance hall y no soy capaz de atreverme a mirarme al espejo cuando estoy haciendo ejercicio. Doble miedo, mi reflejo y yo ejercitándome. Recuerdos como oleajes tormentosos, tu no puedes por ser gorda, tu no puedes porque tu guata te lo impide, la profesora de educación física, las malas notas, el ocultarme, la constante presión de la maldita pesa a principio de año, las medidas del cuerpo, toda la mierda vuelve a flote, estar todo el maldito tiempo teniendo que demostrar que una si puede, o que al final no pudiste porque siempre te dijeron que tenías que bajar de peso antes de intentarlo. Bloqueos corporales, mentales, subjetivos, que trato de atreverme a romper. Gozar con el dolor de elongar, de re encontarme con espacios de mi misma que me habían sido robados.

 

Me acompaña una amiga, que se encuentra al otro extremo de la escala flaca – gorda, tan flaca que la confunden con enferma. Me comenta: nunca no me había sentido tan flaca alrededor de gente, le comento: imagínate como me siento yo. Ahora me miro, con mis compañeras alrededor, sólo una es media gordita, las demás son muy delgadas. Observo como mi cuerpo desborda, mis hombros parecen duplicar los suyos, mi espalda parece más corta, mi culo enorme, mi panza muy suelta, mis piernas están duritas, incluso más que las de ellas, mi cadera también las duplica y hago el ejercicio mental de no frustrarme por sentirme sola, esto no me lo va a ganar. Bailo pero jamás me miro al espejo, de seguro me esta saliendo como el horto, pero la estoy pasando bien.

 

Me voy a casa. Mientras camino voy pensando sobre esto, sobre el cómo me estoy comparando con las cuerpas delgadas y me pregunto ¿qué cuerpas gordas conozco? ¿Cuántas? ¿Dónde están las gordas? ¿Por qué no las noto? ¿No las noto o será que se ocultan? ¿Qué aparentemente no existen en ciertos espacios? ¿Por qué no existen? ¿Cuáles son los cuerpos gordos que me han acompañado a lo largo de mi vida, además del mió mismo, que muchas veces traté de inventarme que no era gordo? ¿Cuántos cuerpos desnudos gordos conozco?

 

Escudriño en mis recuerdos, mi abuela gorda, mi tia gorda, mi tía ex gorda, mi mamá gorda, mis tías gordas. Todas atravesadas por la mierda, que la dieta el lunes, que la esta adelgazó, que es una trocito de torta no más, no voy a mostrar la guata porque a las demás les da asco, que las estrias del embarazo, que que vergüenza, que ser morena y tener estrias, que me como un pancito no más, el lunes empiezo, oye viste que la esta engordo, que esta fea, se dejo estar, oye estay mas gorda, no te pongai esa ropa que se te marca la guata, oye ese pantalón te aprieta mucho, se te sale la charcheta, no te da vergüenza, etc. etc. etc. etc. Me acuerdo de ver a mi mamá no más, que andaba en pelota por la casa, con su guatita suelta, que obvio que su gordura es de embarazo, su guatita suelta, de delantal, con las estrías que me hacen pensar a mi misma dentro de su guata, además de nacer la cagué con dejarla gorda y fofa, pucha…

 

No hay modelos de gordas que no sean cuerpos no odiables. Así me di cuenta, bailando y teniendo pánico de mirarme ejercitando, un pánico de no encontrarme con algo en donde sentirme acogida, en donde otra gorda también dijera “puedo”. Entonces recurro a lo virtual, buscar gordas que entrenan, que se abren de piernas, que son sensuales. En clases me hablaban de las mis faty, porque en jaimaca todas son guatonas y son ricas y bailan bacan, entonces supongo que yo también puedo, ¿o lo habrá dicho pa hacerme sentir bien? ¿Por qué soy la guatona de la clase? Igual se lo agradezco, porque yo también se que puedo ser rica y mover el culo bacan. No pa los weones eso si, que poco y nada me importan, pero si pa las cabras, para creerme la mas linda de la pista con las tortas, para sentirme ágil, rica, deseada, para llegar hasta el suelo sin rodilleras, porque puta que lo disfruto y puta que se me ha negado.

 

Necesito cuerpos gordos. Ahora lo entiendo, las necesito, necesito tocarlas, encontrarlas, dialogarnos, escribirnos, porque somos muy distintas y no estamos, no estamos en ningún maldito lugar. Necesito buscarlas, que sean mis amigas. Las necesito.

 

La profe me dice que deje de mirar a las demás en el espejo y me mire a mi misma porque así voy a bailar mejor. Conchetumare, que miedo. Me miro las puras piernas y los pasos me empiezan a salir más piola, chek. Poco a poco voy desaprendiendo, como me observo o como me muevo. Vaya, parece que no lo hacía tan mal, tengo que ponerle un poco más de flow, un poco más de onda. Mira, no sabía que podía hacer esto, y puedo hacerlo más abajo, mira, que rica me veo. Me encanta como se me mueve la guata, y cacha, me pude tirar al piso sin morir. Pude hacer un paso que al principio ninguna pudo, mi guata no me lo impidió. Jamás en la puta vida había logrado hacer algo físico antes que las flacas, no quiero competir, pero me siento muy contenta, como dijo Spinoza, una nunca sabe lo que un cuerpo puede hasta que lo experimenta. Esto es activismo gordo, miren flacas, acá estamos nosotras también, dejen de hacer como que no existiéramos, también podemos ah!! Y acá lo estamos haciendo. Me siento acompañada, aunque estoy sola, siento que todos los ciber relatos que he leído desde que empecé a buscar gordas se me hacen carne.

 

Gracias guatonas por escribir, gracias de verdad, gracias a las guatonas que empezamos a aparecer y que lo compartimos pa que otras guatonas también dejemos de tener vergüenza de ser guatonas y salir, salir a perturbar la comodidad heterosexual de la delgadez, aparezcamos, otras corporalidades también existimos. Llego a la casa terriblemente hiperventilada, justo estoy sola, pongo reggaeton en los parlantes a todo volumen, pongo el espejo y practico los pasos que aprendí en clases, trato de pararme de cabeza, entreno mi equilibrio, trato de conocer mi propio peso y como distribuirlo, me miro en el espejo y practico, me siento rica. Estoy toda sudada, sopeada y grasosa, ya no me importa, soy rica igual y que pasa!!

 

*El proceso que escribí arriba sobre autoconocimiento o reconocimiento fue un trabajo largísimo, tengo miedo de que se lea como que soy la superada, o que fue super fácil lograrlo o que siempre tuve esa facilidad de encontrarme en un reflejo. Han sido años de autoconocimiento y de desaprendizaje, de tener pánico en un principio a mirarme desnuda o con ropa en cualquier reflejo y poco a poco ir conociéndome, respetando también y teniéndome paciencia. Igual es un fantasma que viene todo el tiempo, a veces veo una estría o una mancha nueva, porque el cuerpo cambia y me desespero, pero después me vuelvo a calmar. El cuerpo muta.

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