Relatos Gordxs

Relatos Gordxxxs

 

Viajes, tiempos, inventarse, desarticularse. Viajes, crearme un nuevo molde de mi misma para bancarme situaciones que en el cotidiano me superan. Viajes, aprender a “tolerar” por supervivencia, no estoy en mi espacio de seguridad, que de seguro muchas veces titubea. Viajes, volverme ruda, confiada, armada y equipada para no dañarme.

 

Viajes, casi termina, en unos cuatro días ya comienzo el camino de regreso. Viajes, para despedirme armamos una jornada de feminismo y antiespecismo, mis nuevxs amigues lanzan un fanzine y yo preparo el taller de heteronorma y especismo. Una jornada intensa, airosa, participativa. Termina, me regalan un dibujo de mí hablando en la charla. Me sonrojo, observar como las otras te perciben, me siento linda, importante. Después me siento estúpida por sentirme así…

 

Estoy cansada, agotada por la inmensa cantidad de gente que conocí en un período tan corto de tiempo. Nunca me había atrevido a manejarme sola sin conocer absolutamente a nadie, creo que lo he hecho bien. Me anoto un chek a mi lista de ansiedades en proceso de ser superadas. Voy al cuartito de la muerte a recostarme, pensar, sentir, comenzar a despedirme…

 

Salgo a fumarme un pucho. Le veo sentade en el sillón, sol*, fumándose un pucho. No hemos hablado casi nada, solo saludos, algunos comentarios en grupos grandes, en carretes, sé de elle por lo que he oído de las demás, que se acercan a hablarle o sus amigues… No quiero acercarme a ell* sólo porque todxs le consideramos muy guap*, lucho la batalla mental de desaprender los deseos, pero también me cae la ficha de que ser guap* no es sinónimo de ser un monstruo, que difícil esta mierda. Tampoco puedo negar que si, el mundo le abraza desde un lugar, aunque le odie por otro, por no ser mujer y me siento un poco resentida, o quizás no resentida, si incomprendida, por privilegios que no se hablan, que se omiten y que me intimidan profundamente.. parece ser que siempre algunas cosas son mas importantes que otras.

 

Me acerco, de todas formas, ya me voy. Me siento a su lado, nos fumamos un pucho, comenzamos a conversar. Trato de encontrar espacios comunes, cosas que he escuchado, sentido curiosidad, hablamos sobre ser mujer, sobre lo trans*, el ser lesbiana. Interrumpen la conversación, llegan los puchos que había encargado. Parafrasearé el dialogo con las cosas que recuerdo:

 

–         Quiero decirte algo, igual es súper estúpido.

–         No importa, dale dime.

–         Es que hoy día, cuando estabas dando la charla, cuando estabas hablando, te empecé a mirar y me pareciste muy atractiva. Me di cuenta que nunca me había parecido atractiva una chica gorda.

–         La gordofobia internalizada, esta bueno darse cuenta… A mi también me pasa esa mierda, de que a veces me doy cuenta que me gustan puras flacas..

 

(…)

 

Mi cabeza revolotea. ¿Qué hago? Alguien guap* que miré desde que llegué me dice que le atraigo, ¿qué hago? ¿Debería acercarme? ¿Debería besarle? ¿Por qué mierda no se que hacer en estas situaciones? No debería desaprovechar esta oportunidad. DESAPROVECHAR ESTA OPORTUNIDAD. Cae un balde de agua fría, todo esto lo reflexiono ya estando en casa. Vuelve el escalofrío, maldito armazón y coraza ficticia, mi autoestima sigue siendo una mierda. DESAPROVECHAR LA OPORTUNIDAD, ¿la oportunidad de que?, ¿realmente me gustaba? No. La oportunidad de estar con alguien guap*, porque claro, para las gordas no es algo que ocurra todos los días, de hecho no ocurre casi nunca. Alguien lind* se fijo en mi y yo no hice nada, ¿qué estúpida no? Luego me viene la ola de rabia, ¿por que me dijo eso?, ¿por que mierda me tengo que enterar de su proceso si ni le conozco?, ¿por que me remueve toda esta mierda?, ¿porque se siente con el poder de decirme algo desde su lugar de privilegio, desde ser desead*?, ¿Qué quieres? ¿Qué te felicite por que estas superando tu gordofobia? ¿Qué me sienta bacan porque me dijiste que te era atractiva? ¿Qué esperas?

 

Ahora me leo y me siento como una resentida, los malos pensamientos invaden mi cabeza y mi sentir. Sé que su intención, supongo, no eran malas, sino por el contrario o tan sólo de compartir lo que siente, después de tanta gordofobia que me hago la superada hablando y dando talleres. Duele, todo el maldito tiempo, duele sentir que una mínima gota de aprobación desde lo físico/sexual/afectivo se transforme en un caos. Duele sentir el maldito rechazo todo el tiempo y que lxs demás no comprendan. Duele, volver a sentirme así, que no debo desaprovechar oportunidades porque no van a volver a estar. Duele que la gordura sea el fantasma eterno y que no se comprenda. Duele que ciertos privilegios se invisibilicen. Duele no ser lo suficientemente fuerte para visibilizarlos. Duele, todo el maldito tiempo.

 

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