prefacio tercerda edicion cerdapunk

Prefacio (2016)

La cerda punk surgió hace dos años como una especie de proyecto ensayístico vomitivo. De descarga, de exorcismo, de desencuentros, encrucijadas, fantasmas del presente y pasado, sin pensar mucho en todo lo que podría venir después. Fue retratado en un momento, en primera persona singular y también plural, en donde me parecía casi utópico pensar en la mera existencia de amistades gordas, de reuniones, afinidades, redes, comunidades, que escaparan a lo virtual y se transformaran en carne, cuerpos, afectos. Fue y es, una puerta… para mí y para muchxs con lxs que nos fuimos encontrando en esta travesía tan hermosa y dolorosa.

Agradezco profundamente a todxs lxs lectorxs, a cada sitio donde fue presentado y escuchado: ¿qué mierda es la cerda punk?, ¿qué mierda queremos decir con un feminismo gordo, lesbiko, antiespecista y antikapitalista? El acto mágico de encontrarme y encontrarnos con tantes, tanta afinidad unida a desencuentros, tanto por aprender entre nosotras y tanto regocijo de saber que no estábamos solxs, que teníamos que encontrarnos. Me salvaron y agrandaron la vida.

Las gordas se engordan entre ellas, potenciamos nuestros activismos al toparnos y explotarnos hacia el infinito. Hace dos años recopilé algunxs de lxs activistas gordes que conocía y que aparecen en el libro, en el viaje grande que fueron estos dos años obviamente aparecieron muches mas, que más que encuentros, se transformaron en amistades. Como olvidar la primera reunión de gordas en el castillo, el fanzine G.O.R.D.A.S. (guatonas odiosas rancias desgraciadas amigas sexies), la asamblea transfronteriza de gordxs sudakas insumisxs en buenos aires, a luca, anii, jael, rocio inmensidades, luchi, cherry, a mi queride amigo nico cuello, a laura, a las reuniones de “hacer la vista gorda”, las fiestas gordas, a mis gordas may y marixxx las oncecitas de charlas interminables y galletas, a guata fieras, a geyla, a barbara, katrina la mostra erratik, annie; cruzando el charco las maravillosas experiencias de shibari y bdsm gordo con proa, maria mutebox y lucre, a irene, a charmein y las chubby vogue divas y tantes otres que están en la memoria de gorda empoderada, y que les agradezco tan profundamente por existir.

Las nuevas reflexiones son imposibles de condensar en un pequeño prefacio, pero creo importantes de mencionar, para contextualizar de alguna forma y actualizar. Una de las más relevantes que me urge visibilizar tiene que ver con la exposición: el convertirte en un cuerpo visible (además de ya serlo por gorda). Transformarte extrañamente en una especie de referente, que la gente te trate y te coloque en un lugar en el que una no se encuentra (por lo menos siendo pobre y precaria no), que te conozcan y que esa exposición determine que siempre estés disponible para las demás. Pareciera que de un día para otro siempre iba a tener que querer hablar sobre mi gordura y lo que eso implica en mi vida, que siempre tendría ganas de dar “consejos” (como si una estuviera resuelta en algo), convertirse en una especie de ser que no sintiera o que se hubiera estancado en alguna etapa de su vida en donde el pasado aparentemente no fuera a quebrarte nunca y claramente eso no es así, de estar siempre empoderada y “orgullosamente” guatona. Estamos muy llenas de cultura occidental, colonial, lineal y progresiva, los ciclos nunca estan ciento por ciento cerrados y una herida que aparentemente está muy cicatrizada puede en cualquier momento sensibilizarse y volver a picar, volver a sentirse y manifestarse. Ciclos como espirales. Una pequeña palabra o gesto puede disparar escenas del pasado y ninguna está libre de eso. Escribir un libro no te hace diferente a nadie, es alguna de las muchas maneras que alguna puede hacer con lo que le pasa, algunas escribimos, otras dibujamos, otras cantamos, otras pintamos, otras callejeamos, otras rapeamos, otras nos drogamos, otras no hacemos nada y muchas sobreviven. No tengo nada resulto, al contrario, cada vez que me encuentro con gordas me doy cuenta de más cosas de mi historia que me desarman todo. Como cuando me encontré con el feminismo, con el anarquismo, con el “antiespecismo”, cada vez van naciendo muchas más dudas y contradicciones, también aparecen muchas certezas y muchos caminos sin retorno. Por lo menos sabemos que al leernos, al mirarnos, al escucharnos, al sentirnos, al tocarnos, existimos y por lo menos estamos menos solas… la cerda punk también se convirtió en mi compañera indispensable de bolsillo, para no olvidarme cuando me desempodero que hay muchos mundos que destruir y crear.

Utilizar el separatismo dentro del separatismo. Me explico, separatismo como espacios que históricamente se han tratado de armar según especificidades de opresiones, por ejemplo: reunirse solo entre chicas, solo entre lesbianas, solo entre negrxs, solo entre tortasmarikastrans, etc. Espacios donde se trata de construir cierto grado de seguridad, de complicidad. Descubrimos nuestras reuniones de gordes, separatistas estratégicas, forjando una comunidad gorda, donde hablamos y habitamos un lenguaje que quienes habitamos ciertos cuerpos nos relatamos desde la experiencia, donde entendemos con el cuerpo y no con la razón (no creo que ser empática desde la “razón” sea algo “malo”, pero a veces, para poder construir otras cosas mucho más profundas con las corporalidades que viven la experiencia desde la opresión y no estar “educando” o dando explicaciones de las cosas que te pasan en el día a día, necesitamos encontrarnos entre nosotres). Un separatismo donde obvio, también, comemos mucho.

Gordas sudakas, gordas tercermundistas, gordas negras, gordas indígenas, gordas no hegemónicas. La colonización que claramente sabemos que no acabó, que no es un pasado sólo territorial, sino que también subjetiva, económica, religiosa y corporal. Los cánones de belleza que te invaden día a día de cuerpos blancos, tonificados, delgados, europeos o las figuras exotizadas de cuerpos no-blancos. Nos enseñan tipologías de cuerpos sanos, estandarizando nuestras cuerpas, hegemonizándolas, universalizándolas. Pensamos en la globalización de la gordura, porque también nos hacen creer que el acceso a la comida y a la alimentación es el mismo en el primer mundo que en el tercero, cuando claramente las condiciones históricas de clase y económicas están muy lejos de ser comparadas. El tercer mundo fue hecho para ser explotado, saqueado, violado, mientras que el primero está hecho para vivir bien, con los transgénicos prohibidos, entre mil cosas. Globalización de la gordura, comida rápida, grasas saturadas, grasas trans, capitalismo avanzado, monsanto y la usurpación de las semillas, destrucción de terrenos autóctonos propios de comunidades locales, indígenas, verdes, llenas de vida, ecosistemas, animalas, flores, bichitos. Cada ubicación geopolítica tiene cierto tipo de alimentación, que va de la mano con el tipo de tierra, el grano que puede o no cultivarse según su clima, la fauna que habita el sitio, que también hacen que los cuerpos cambien según su ubicación, según su alimentación y sus necesidades de acuerdo al estilo de vida y eso ha ido desapareciendo gracias al capitalismo avanzado. Comemos tomates en cualquier época del año, la quinoa cada vez está más cara, tenemos a nuestra disponibilidad cualquier semilla, la alimentación básica tiene arroz, fideos, pan, carne, pescado en demasiados lugares del mundo, como si todos fueran iguales, nuevamente se vuelve algo “exótico” la comida de ciertas localidades, transformándose en atractivos turísticos, en comida gourmet.

También, entrando más de lleno en el mundo del activismo vegan y de liberación animal, nos encontramos con muchas imágenes icónicas dañinas, gordofóbicas, sexistas clasistas y racistas. El cuerpo del veganismo es un cuerpo principalmente delgado, saludable, blanco y de clase media. Pareciera que las pobres, las gordas, las negras no tuviéramos la capacidad de poder adoptar una lucha que cambie nuestros hábitos de vida. ¿Cuáles son los referentes de liberación animal que tenemos? Hombres blancos encapuchados, entrando a laboratorios, bioterios, granjas, industrias, liberando animales y en contraposición están las mujeres, obvio, en la labor de cuidadoras, apañando el proceso de recuperación física, psicológica, emocional, los santuarios, las protectoras de animales que no son tan visibles ni heroicas como los “héroes liberadores”. Bueno, y las gordas no podemos ser veganas porque no seriamos saludables o porque somos ansiosas, las sudakas tampoco, las pobres tampoco. Acá nos visibilizamos, hacemos presencia y gritamos nuestro espacio, sentimos un amor profundo a la comida que trata de ser libre de explotación animal, amamos cocinar y probar mil recetas, crear los pasteles y dulces más deliciosos para deleitar nuestro paladar, para disfrutar del placer de comer y de desaprender tantos ingredientes que nos parecían indispensables.

En este camino, obviamente me encontré con muchas gordas no veganas (vegetarianas, omnivoras, carnacas, etc), algunas amigas, otras que ojalá ni topármelas. Me parece injusto hablar ligeramente de que es “fácil” cambiar un hábito alimenticio, sobre todo cuando se trata de uno tan arraigado dígase por tradición, por cultura, por familia, por lo que sea. Me parece muy de privilegiadx hablar de “dieta” como si nada, cuando para las gordas es una palabra con tantos disparadores emocionales y corporales. Estar a dieta, cambiar un hábito, siempre fue asociado en nuestras cabecitas a bajar de peso, a odiar nuestro cuerpo, a cambiar para ser queridas, que entiendo tanto que sea algo que nos dé mucho pánico. La comida no significa lo misma para las gordas, tiene un lugar muy distinto en nuestras vidas y no podría comparar con la experiencia de otras corporalidades, no las conozco. Pero si me abro de empatía con mis compas no veganas (tampoco nací siéndolo), y así, desde el comprender podemos ir compartiendo como cambiar nuestras recetas sin dejar de sentir los sabores que tanto amamos sentir, que tanta paz nos traen cuando todo afuera es tan horrible. Pensar: ¿cuáles son mis comidas favoritas?, ¿tienen explotación animal?, ¿como hacerlas de otra forma?, ¿tengo que dejar de comerlas? Hay tanto, tanto que desaprender con los sabores y la alimentación, la industria y la tradición carnaca, de tortura nos ha hecho asociar tantas cosas a la muerte, cuando en cocina sólo son preparaciones que se pueden hacer con cualquier ingrediente. Como nos han hecho creer que las hamburguesas, por ejemplo, solo pueden ser de muertos y no de legumbres, que las leches solo son de origen animal cuando los granos también pueden transformarse en leche, que el sabor ahumado es “jamon” cuando es solo humo, que el queso y el yogurt solo pudieran obtenerse del fermento de leches animales, cuando también se pueden obtener de las vegetales. Hay mucho por aprender, descubrir y desaprender y esa es la invitación. Recordar también que el veganismo no es sólo comida.

Cuando escribí la cerda punk, nunca había estado en un espacio de comunidad bdsm no mixto (no heterosexual). La mayoría de las personas que conocía alrededor del shibari como rigger eran tipos heterosexuales y en chile, mi mundo es ese, no lo digo lamentándome porque es lo que tengo y prefiero eso que rodearme de vainillismo sexual todo el tiempo, igual la comunidad cada día se hace más rica. Lo que más rescato del paso por el primer mundo fue la cantidad maravillosa de chicas, tortas, trans, mutantes y espacios bdsm no mixtos, fue como estar en un sueño hecho realidad. Riggers espectaculares que tanto aprendí de ellas, agradezco mucho a proa y glu wur que tanto me enseñaron y tanto potenciaron el vínculo con las cuerdas, con el yute, el arte erótico del shibari y de la destrucción de las corporalidades hegemónicas, la suspensión y sobretodo la autosuspensión, el self shibari y la autonomía con las cuerdas. Mi cuerpa se llena de memorias cachondas, con las fiestas bdsm, las sesiones, las sensaciones del cuerpo, encontrar mi rol como switch, ser sumisa, ser dominante, entregarme, recibir, dar, los encuentros solo entre gordas en el garage. Las cuerpas y las cuerdas, la confianza, la afinidad, la entrega, el dolor, los jadeos, la ruptura de roles clásicos, los encuentros transfronterizos. No olvidaremos que las gordas también podemos volar (http://missogina.perrogordo.cl/cuerpas-y-cuerdas).

Pensar las corporalidades gordas como cuerpos porno. Seguir activando audiovisualmente desde esta arista. Pensar si los cuerpos gordos pueden ser “post” o simplemente queremos ser porno y follar, de la forma que sea, pero follar y mostrarlo. Reclamar nuestro espacio del sexo, que para casi todas las mayores partes del tiempo fue y es negado, por no ser “lindas”, por no ser un cuerpo merecedor de ser mostrado a lxs otres. Porque nadie habla de los cuerpos gordos desde el placer, menos de los distintos cuerpos gordos: sudakas, negrxs, diversos funcionales, trans, femme, masculinos, etc. y es tan hermoso poder calentarnos entre nosotres. Romper con los imaginarios sexuales normativos donde lo delgado es lo atractivo y ejercitar la deconstrucción de la visión de cuales cuerpos son o no sexuales. Hacer la porno, poner el cuerpo como ejercicio de exhibición política, verse en un video y convertirse en deseante y deseable (un interminable trabajo con la gordofobia internalizada), erotizar las partes del cuerpo que se socializan como asquerosas, desagradables, que se ocultan y omiten. También, desde mi contexto, la necesidad urgente de ampliar un imaginario lésbico y la visibilización de los cuerpos lesbianos gordos.

Soy una gorda de menos de cien kilos y eso me trae muchos privilegios en este mundo delgado. Tenemos que reconocer entre nosotras, también nuestras diferencias y cuando nos ubicamos en un lugar de comodidad, aprender a callarnos, escuchar y no poner nuestra experiencia por sobre las de las demás. Si, puedo encontrar ropa de mi talla en algunas tiendas, caigo en los asientos de las micros, entre muchas otras cosas. Pero la experiencia de cuerpa gorda es algo que atraviesa nuestra vida de manera completa, no es un “agregado” o un “siempre me he sentido incomoda con mis rollos”, no. Sabemos que es algo que a todas nos pasa, que es parte del patriarcado y de la hegemonización de la belleza. Pero ser diagnosticada desde pequeña como enferma (en los distintos niveles de “salud” occidental, sobrepeso, obesidad, obesidad mórbida), es algo muy distinto y eso lo sabemos nosotras. Nunca he sido no gorda y me da mucho odio cuando una persona delgada viene a decirme que “no soy tan gorda”, que pensaban que era 10 veces más lo que soy y mucha más mierda, y no es casual que todas hayan venido de gente delgada. Mucho odio, muchas ganas de gritarles ven tú y ponte en mi lugar a ver si puedes soportarlo, aguantar las miradas de asco de la gente, de las burlas y opiniones sobre todo cuando tu cuerpo está haciendo algo que no está previsto para ti, como bailar, hacer ejercicio, usar poca ropa, sudar, comer en público, estar con una chica delgada o más linda que tú, follar, ser pesada, poco inteligente. Es un llamado a mirarnos los privilegios propios antes de ponernos a hablar sobre las demás.

En esta tercera edición, nos vamos a encontrar con nuevas ilustraciones. Las antiguas se van, las afinidades cambian y me llena de alegría que mi amiga gorda porno marixx sea la autoría de ellas. Un abrazo gordo, aceitoso y empoderado, disfruten la cerda punk.

constanzx álvarez castillo o kono o missogina
Valparaíso
Septiembre de 2016

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ilustracion de marimaris para la tercerda edicion de la cerda punk