extrañando

Jueves por la noche acostada en mi cama. Aquel día, cada rincón de casa me hablaba de ti, se sueltan un par de lágrimas que no quiero dejar correr. Respiro, te extraño profundamente y suelto. Me desbordo en el llanto y te extraño.

Te extraño, lo siento, con intensidad, desde mis tripas. Vuelvo a escribir, a crear y me doy cuenta en este preciso instante de esta sensación de estar enamorada, vivo en mi cuerpo sentirme enamorada de dos personas y me potencia. Me enamoré de tu cuerpo lesbiano trans…

y te recuerdo

extraño tu cuerpo, verte, olerte, oírte

tumbada en mi cama escudriño en mis recuerdos

te pienso, me toco, te siento.

se que estás cerca de mi, amiga, amante.

Las distancias sólo son ficciones, pero me ocurre extrañarte

y pienso ¿cómo hacer?

Grafico mentalmente una imagen de tu cuerpo

de tu sangre mezclada con testosterona.

Un granito de sal por tu muñeca,

el roce de tus dedos en mis manos,

el sabor de un atardecer en la playa,

el olor a una conversación en la cama,

el chinito mirándote ansiosa por mi espalda,

tu clítoris desbordante

tu voz cambiante, tintineante

mi casa parece distinta, me envía señales

te siento

 

mi mano me toca y te recuerdo

esperándome en mi cama

tu cara de inocente

los deseos desbordados

la delicia de tus fluidos

tus palabras en mis oídos

 

nuestros cuerpos lesbianos

tu cuerpo como un cobijo

y te extraño

temo espantarte al contar que me he enamorado

y lo suelto,

dejo que sea

 

te quitas los lentes

y entro

la ruda junto a tu pezón

la labrys lésbica

el amor a la glotonería

tu risa

tu inteligencia

 

extraño tu cuerpo desnudo

en sintonía con el mio

tus quejidos

tus orgasmos

 

extraño tu amistad

la cercanía

tu piel

y en un intento desaprendo

afectarnos de otra forma, con otros medios

cada individualidad

y estás,

amiga

lesbiana

amante

en cada eco tortillero trans

 

 

Después de todo esto, una extraña sensación me quedaba en mi cuerpa. Siento que mi vida está en el momento en el que quiero que esté, estoy bien, tranquila, plácida y sucede este dolor. Volver a pensarme en el dolor, en el extrañar, pensar y sentir estas emociones desde un lugar distinto al de paralizarse, de dejar de hacer, de cambiar, si no que por el contrario, siento, por primera vez en mi vida que el extrañar se me convierte en una potencia, en un afecto positivo. Siento que la extraño, desde el fondo de mi estómago y desearía que las distancias no fueran tan largas, pero lo son y es así. No puedo pensar en otros momentos más que los momentos que vivimos, y que siguen existiendo ahora pero de otra forma.

Reflexiono, ¿extrañarse es también un efecto del amor romántico? ¿cómo está afectándome esto? ¿de que manera lo estoy viviendo? Creo en las intensidades de los momentos y también dejarme llevar por estos, soltar la emoción, sentirla en el cuerpo, emanciparse desde el dolor. Vivirlo como un ejercicio, corporal, desmitificar el espacio negativo de lo que significa sentir intensamente en un momento determinado, presente, contingente.

Enamorarme, en estos momentos, no tiene nada que ver con todo lo que la heterosexualidad quiso implantar en mí. Enamorarme, en estos momentos significa potenciarme con los afectos que siento hacia otras, desaprenderme, expandirme y multiplicar los placeres, los cuidados, la amistad. Entenderme y entendernos desde lugares distintos, no posesivos, ni jerárquicos, potenciadores de individualidad. Enamorarme de las otras por ser otras en función de lo que ellas mismas son, en algo que no tiene nada que ver conmigo, pero que si se vincula a lo que podemos construir, no desde la dependencia, si no desde la amistad. Enamorarse para mi, significa querer profundamente, sentir deseo de la otra, convertirse en amantes, registrando lo que siento, lo que siente, lo que deseo, en cada momento en particular. Desheterosexualizar los afectos es un ejercicio tan difícil, pero cuando una lo va sintiendo, con todo el dolor que implica y con todas los golpes de cabezas contra la pared, se vuelve un ejercicio tan liberador y tan sincero, de nuevos códigos, nuevos lenguajes, nuevas formas que están por aprender… Aprendiendo en conjunto, comunicando, cuidando a la otra, cobijándose, encontrando un espacio temporal de contención, de risa, de placer, de dolor…

 

Me potencia saber que otros cuerpos nos puedan entregar placer, multiplicarlos, desaprendernos, expandir. Me potencia saberte amiga, antes que cualquier cosa. Me potencia haber aprendido de ti a no colocar al sexo como el gran generador de intimidad, bajándolo de ese pedestal jerárquico que tiene en las relaciones. Me potencia saberte en tu vida, en tu soledad, en el ejercicio de vivir con una misma y aprender a lidiar con lo que significa eso. Me potencian todos los momentos que vivimos. Me potencia saberte en tu proceso, con tu cuerpo, desde el lugar que sea. Me potencia saber que no existe un futuro, que es presente, que tal vez nos encontraremos y que encontrarnos no significa algo en particular. Me potencia no tener expectativas, comunicarnos. Me potencia por sobretodo saber que puedo comunicártelo, compartirlo, sacar los procesos de una misma a las otras para seguir conociéndonos, creciendo, expandiéndonos.

 

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